Te veo ahí, tan serena, y tan intimidante,
Tu mirada, penetra hasta en lo más profundo de mi ser,
quedo petrificado con cada mirada, con cada suspiro,
con cada roce entre nosotros, trato de no aparentarlo,
pero sé que lo sabes, y que me duele, por que ambos sabemos
que no tenemos futuro.
Admiro cuidadosamente tu piel, tan suave, tan pura, tan delicada,
tus labios, aquellos labios perfectos, que me gustaría provar,
pero que están llenos de veneno, aquel veneno que dejas cada vez que rozamos,
ese veneno que corre lenta y dolorosamente por mi sangre, destruyendo un poco de mí
en cada momento.
Me persigues y no veo escapatoria, mis pensamientos tornan tu ser, se basan en tí,
no se cuanto podré con esto, esta pena que desgarra lenta y dolorosamente por dentro,
el saber que nunca serás mia, que puedo estar tan cerca, tan cerca, pero tan lejos al mismo tiempo.
Que, por mucho que esté ahí presente, nunca será así, que podría hacer de todo, y no te darías cuenta,
que muero lentamente por ti, y no lo percibes, y llegará aquel día en el que será tarde y ya nada se podrá hacer,
me verás ahí, pero nunca como ántes, todo será distinto, aquel veneno abrá surtido efecto, y abrá acabado con
su objetivo, y ya nada podrá volver a ser como ántes, y ámbos estaremos arrepentidos, y no habrá vuelta atrás...