jueves, 24 de enero de 2008

Aquella Escencia Venenosa

Te veo ahí, tan serena, y tan intimidante,
Tu mirada, penetra hasta en lo más profundo de mi ser,
quedo petrificado con cada mirada, con cada suspiro,
con cada roce entre nosotros, trato de no aparentarlo,
pero sé que lo sabes, y que me duele, por que ambos sabemos
que no tenemos futuro.
Admiro cuidadosamente tu piel, tan suave, tan pura, tan delicada,
tus labios, aquellos labios perfectos, que me gustaría provar,
pero que están llenos de veneno, aquel veneno que dejas cada vez que rozamos,
ese veneno que corre lenta y dolorosamente por mi sangre, destruyendo un poco de mí
en cada momento.
Me persigues y no veo escapatoria, mis pensamientos tornan tu ser, se basan en tí,
no se cuanto podré con esto, esta pena que desgarra lenta y dolorosamente por dentro,
el saber que nunca serás mia, que puedo estar tan cerca, tan cerca, pero tan lejos al mismo tiempo.
Que, por mucho que esté ahí presente, nunca será así, que podría hacer de todo, y no te darías cuenta,
que muero lentamente por ti, y no lo percibes, y llegará aquel día en el que será tarde y ya nada se podrá hacer,
me verás ahí, pero nunca como ántes, todo será distinto, aquel veneno abrá surtido efecto, y abrá acabado con
su objetivo, y ya nada podrá volver a ser como ántes, y ámbos estaremos arrepentidos, y no habrá vuelta atrás...

¿Por siempre?

Cuatro paredes...
sólo eso basta para expresar lo que siento, lo que pienso y lo que hago.
por qué pedirte más si estoy conciente que no lo conseguiré.
Te llevo Grabada en mi piel, y tu partida sólo fomentó más la mía, te veo, ahí inherte junto a mi,
veo aquel espectáculo de difusos colores rojizos, que se desparramaban por el techo piso y pared,
pienso nuevamente... fue lo correcto...
Las manchas por encima encima de mis pies, tu rostro pálido me indicaba que
no quedaban esperanzas, que no tenía nada que hacer en este mundo, no lo pensé dos veces,
ví aquel arma letal que dió por terminada tu existencia, y la dirigí hacia mi pecho.
Aquel hierro punzante, helado, recorría mi interior, era un espectáculo, chorros y chorros de sangre,
se deleitaban esquisitamente por paredes, piso , muebles, cuadros, techo, y por tí, se bañanan en sangre,
si aquel sacrificio, lo recuerdo perfectamente.
Las paredes guardaron nuestro secreto, permanecieron mudas, tranquilas y serenas,
aquel arma de nuestra desdicha, yace enterrada bajo la tierra.
La ironía, la amarga forma del último adiós, hasta aquella penetrante y finiquitante mirada
que poseías una vez inherte y sin aliento en el suelo, fueron factores que me indicaron e incentivaron
mi penoso final. Morí lenta y dolorosamente, con un sólo recuerdo en mis pensamientos,
volví a aquel día, maravilloso, en el que juntos nos prometimos mutuamente
"viviremos felices por siempre", pero veo aquella escena y me digo a mi mismo
que no alcanzamos ni a concretar la primera palabra...

¿Realidad, o Ficción?

Una vez más, no encuentro la salida,
todo me atormenta, soy el protagonista de esta historia,
aquella historia que me perturba noche por noche,
aquella pesadilla que me me lleva hasta la desesperación,
caminando solo,por un camino interminable,
si, así me veo, voy protagonizando a un errante solitario, en su búsqueda,
por un fin, una meta, una razón, sentido, misión, importancia,
si, aquel errante que sólo busca, amor y comprensión,
pero sin más, recibe desprecio, indiferencia, rechazo...
¿cuál es mi misión?, si sólo eso es lo que recibo, apesar de mis actos?
¿por qué debo cargar con todo este dolor, sin nunca ver una mano, que esté allí para levantarme?
La pesadilla vanza, y cada vez tengo más temor, cada vez estoy mas desesperado,
y cada suspiro es como una puñalada que destroza lentamente mi interior,
veo muerte, sufrimiento, mares de sangre entornar mi ser, y me perturbo cada vez más,
entro en estados de trance y locura, actos descabellados salen entre mis pensamientos,
mis miedos se vienen encima, muerte, destrucción, odio, rechazo, cada vez estoy más acorralado
me persiguen y no me dan tregua, sólo quieren acabar conmigo,
quiero despertar, hago todo para poder despertar, quiero salir
de aquel mundo irreal, que me está perturbando, cierro mis ojos,
esperando poder ver otra historia cuando despierte,
mis actos son desesperados, grito,
empiezo a arañar el piso, mis dedos se rasgan, siento el dolor,
sigo en mi intento por despertar de aquella pesadilla abominable,
cada vez es peor, y el final se acerca, sólo quiero despertar en mi cama,
sudado, despertar de un susto, salto o cualquier factor que afecte mi sueño,
daría cualquier cosa por salir de allí...
pasa el tiempo, pero no puedo despertar...
cada vez me doy más por vencido.
Finalmente, me agobia el dolor, la pena y el sufrimiento,
aquella pesadilla en la que yo era partícipe, no era nada más que un reflejo de lo que vivo y lo que soy,
no, no estaba soñando, vivía mi propia realidad...

Veneno...

Yagas profundas
permanecen sin ser selladas o curadas.
Aquellas heridas que se abren una vez más.
Haciéndome volver a soportar la pena y el sufrimiento.
Una vez más, al igual que ántes, sólo quedo yo,
nadie más, llegué solo y así me marcharé.
Me sumerjo en un abismo de ilusiones, donde todo es posible,
pero que cuando vuelvo a la realidad me doy cuenta que nada saco,
sólo se que todo será como ántes.
O creules Fuentes de Sangre, que mi pena emanan, plateadas lágrimas
corren por mi rostro, llorando por aquella vívida ilusión , aquella ilusión
que amor quice que me entregace,
sabiendo con convicción desde el principio, que sólo veneno sería.
¿Qué más puedo pedir?, si fui yo quien me adentré en lo ya explorado,
y arriesgué lo ya perdido y nunca encontrado,
soy yo el causante de todo .
¿Por qué no terminar macabra y definitivamente con todo éste dolor?
¿por qué no pensar un poco en mí?
y por qué no acabo con éste veneno que lentamente me está quemando,
sí, estoy muriendo vivo,
¿por qué seguir vanamente, tratando de poseer el antídoto?
si ambos sabemos que nunca lo obtendré,
y por más que quiera, sólo muerte y sufrimiento encontraré,
pero, ¿por qué?,
por que el antídoto a este veneno... eres tú.